La postcosecha dejó de ser el final de la cadena: hoy es una decisión estratégica para la competitividad del arándano

En una industria donde los mercados están cada vez más alejados de los centros de producción y los consumidores son más exigentes respecto a la calidad, la firmeza y la vida útil de la fruta, la postcosecha ha dejado de ser un proceso operativo para convertirse en un factor estratégico del negocio.

Esta es una de las principales reflexiones del más reciente episodio de Blue Talks, el espacio de conversación de Redagrícola que reúne a líderes y especialistas para analizar los desafíos que están transformando la industria de los berries.

La invitada fue Paula Del Valle, consultora internacional, CEO de My Blue Project y especialista en calidad y postcosecha de berries, con más de dos décadas de experiencia trabajando junto a productores, exportadores, programas genéticos y empresas de tecnología en América, Europa y el norte de África. A lo largo de su trayectoria ha acompañado proyectos en países como Chile, Perú, México, Marruecos, Estados Unidos, desarrollando estrategias para preservar la calidad, optimizar la condición de la fruta y reducir pérdidas durante la comercialización internacional.

Su experiencia le ha permitido observar una realidad común en prácticamente todos los orígenes productores: cuando la calidad se analiza únicamente al final del proceso, las posibilidades de mejorar el resultado ya son muy limitadas.

La calidad no comienza en el packing

Durante la conversación, Del Valle plantea una idea que desafía un paradigma todavía presente en muchas empresas: la calidad de exportación no se construye en el packing, sino que se desarrolla desde el huerto y debe protegerse durante cada etapa de la cadena.

«La postcosecha no tiene la capacidad de corregir los problemas que se originaron en producción. Su verdadero desafío consiste en conservar el potencial de calidad que la fruta alcanzó antes de ser cosechada.»

Esta visión cambia por completo el papel del área de calidad. Ya no se trata únicamente de inspeccionar fruta o clasificar defectos, sino de participar activamente en las decisiones agronómicas, operativas y comerciales que determinan el comportamiento del producto durante su viaje hacia mercados que, en muchos casos, se encuentran a varias semanas de distancia.

La postcosecha como un lenguaje común entre las áreas

Uno de los aspectos más interesantes del episodio es la forma en que la especialista describe la postcosecha como un punto de encuentro entre distintas disciplinas.

Producción, nutrición, riego, cosecha, operaciones, logística, aseguramiento de calidad y área comercial generan información que, cuando se integra correctamente, permite tomar mejores decisiones.

Para Del Valle, la calidad no pertenece a un departamento específico; es el resultado de una coordinación permanente entre todas las áreas de la empresa.

Esta mirada cobra especial importancia en un contexto donde la industria incorpora nuevas genéticas, abre mercados más lejanos y enfrenta temporadas marcadas por eventos climáticos extremos. En ese escenario, comprender cómo responde cada variedad y cómo influyen las decisiones de manejo sobre la vida útil de la fruta se transforma en una ventaja competitiva.

Del laboratorio a la estrategia comercial

A lo largo de su carrera, Paula Del Valle ha impulsado un enfoque que combina la evaluación técnica con la toma de decisiones comerciales.

Su trabajo no se limita al análisis de firmeza, sólidos solubles, deshidratación o condición de llegada. También busca responder preguntas que son estratégicas para cualquier exportador:

  • ¿Qué potencial real de almacenamiento tiene cada variedad?
  • ¿Qué mercados son adecuados según la condición de la fruta?
  • ¿Qué prácticas precosecha explican las diferencias observadas en destino?
  • ¿Cómo reducir reclamaciones y proteger el valor comercial de cada embarque?

Este enfoque ha llevado a desarrollar proyectos de caracterización varietal, implementación de tecnologías postcosecha, capacitación de equipos técnicos y programas de mejora continua en diferentes países productores.

El desafío de una industria que sigue evolucionando

La rápida renovación varietal, el incremento de las exigencias de los supermercados y la necesidad de mantener fruta de alta calidad durante viajes cada vez más largos obligan a la industria a evolucionar.

Hoy, conceptos como calidad, condición, vida útil y experiencia del consumidor ya no pueden analizarse por separado.

La conversación en Blue Talks pone de manifiesto que el éxito comercial del arándano dependerá cada vez más de la capacidad de las empresas para conectar el conocimiento agronómico con la gestión de la postcosecha, utilizando información objetiva para anticipar riesgos y tomar decisiones antes de que los problemas lleguen al cliente.

Más que un proceso al final de la cadena, la postcosecha emerge como un sistema de gestión que integra ciencia, operación y estrategia comercial.

Una conversación para quienes buscan ir más allá de la calidad tradicional

El episodio invita a productores, exportadores, responsables de calidad, gerentes de operaciones y profesionales de la industria a reflexionar sobre el verdadero alcance de la postcosecha y su impacto en la competitividad del negocio.

Porque, como plantea Paula Del Valle, preservar la calidad no consiste únicamente en medir la fruta al final del proceso, sino en comprender cada decisión que define su comportamiento desde el campo hasta la mesa del consumidor.

Puedes ver el episodio completo de Blue Talks de Redagrícola y conocer esta conversación en profundidad en el canal oficial de YouTube de Redagrícola:Ver aquí

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